Opinión: El fin de un sueño 100% argentino

Artículo redactado por Alonso Manso Silva e Ignacio Rodríguez Amilivia

Este fin de semana, Agustín Canapino inició su regreso al Turismo Carretera en Buenos Aires, logrando finalizar en tercer lugar. Pero a diferencia del año pasado, no fue una participación esporádica, aprovechando el fin de semana en que la IndyCar no corría. En la noche anterior, al otro lado del mundo, en St. Louis, la IndyCar reanudaba su temporada tras el parón olímpico con Conor Daly reemplazando al argentino en el #78 del Juncos Hollinger Racing, consiguiendo el mejor resultado del auto #78 en óvalos este año, logrando llevar el auto a un puesto 13.

¿Como una historia tan buena puede tener un final tan abrupto y amargo? Esa es la pregunta que mucho se están haciendo con el fin de la aventura estadounidense de Agustín Canapino en IndyCar con el Juncos Hollinger Racing después de casi dos temporadas compitiendo en el campeonato de monoplazas y que ahora lo tiene de regreso en un natal Argentina compitiendo en el Turismo Carretera.

La apuesta de Ricardo Juncos de traer a un piloto con una casi nula experiencia de monoplazas fue arriesgada, pero tampoco alocada considerando que, en los últimos años, Scott McLaughlin, tricampeón de los Supercars australianos hizo la transición con Penske y uno de los casos más inéditos como fue el de Jimmie Johnson, siete veces campeón de NASCAR que se dio el gusto de hacer dos temporadas en IndyCar con el equipo de Chip Ganassi.

No obstante, no se puede ignorar el hecho de que su salto del Turismo Carretera/TC2000 a IndyCar fue brusco y sin escalas. Pasando de la noche a la mañana a competir en una categoría mucho más exigente a lo acostumbrado en Argentina.

Canapino aprendió inglés en menos de seis meses, tuvo largas sesiones de aclimatación física y de manejo en simuladores y monoplazas de menor envergadura para subirse por primera vez a un DW12 en una exhibición hecha en Termas de Rio Hondo y Buenos Aires para posteriormente dar el salto para ser piloto a tiempo completo.

Foto gentileza de lat.motorsport.com

Como escribimos en nuestra guía de la temporada 2023:

«IndyCar es el desafío más importante de su carrera profesional. Borrón y cuenta nueva, ya no es «El Titán de Arrecifes», sino que Agustín Canapino from Arrecifes, Argentina. Está en un nuevo habitad corriendo carreras del triple de duración que en su natal Argentina, más exigente desde el tipo de auto a lo físico estando a bordo de un monoplaza que no tiene dirección hidráulica y en donde ha aprendido lo más posible en tiempo récord».

¿Dio pena en la pista? No, pero pudo haber logrado mucho más y eso todos los saben, y eso es una crítica 100% valida. Por eso tanta gente ha hablado de su error en la recta final de la Indy 500 y de que no pudo capitalizar sus clasificaciones en el Top 10, que irónicamente acabaron siendo sus últimas carreras en los Estados Unidos en lo que fue un segundo año con resultados irregulares y que acabaron con él en el muro tras intentar superar a Scott Dixon en Toronto.

Su mejor resultado en la temporada y media que alcanzó dentro de las carreras puntuables del 2024 fue llegar a la decimosegunda posición en cuatro carreras entre 2023 y 2024 en circuitos callejeros y óvalos.

A ratos fue superior que su compañero de equipo, Romain Grosjean, el expiloto de F1 que lleva cuatro temporadas en IndyCar, pero a fin de cuentas fue el francés quien ha logrado los mejores resultados en la historia del equipo con su cuarto lugar en Laguna Seca. En tanto que Canapino no pudo entrar al Top 10 y a la vez sus chances de mantener el #78 dentro del Leaders Circle se disipaban. Al momento de la redacción de este artículo, el #78 sigue fuera del Top 22.

Sin embargo, la falta de presupuesto es una clave de esta resolución, ya que Visit Argentina canceló todos los patrocinios con la llegada al gobierno de Javier Milei, pero a Franco Colapinto le pasó lo mismo. La diferencia es que Colapinto tiene un paquete de patrocinadores privados, entre ellos Globant, que ven potable tener un piloto argentino en la Fórmula 1 en el futuro, y con el auge de popularidad del «Gran Circo», la apuesta por él es fuerte.

Para mantenerse compitiendo en el exterior, a pesar de la crisis económica, los argentinos se mantienen, ya sea siendo piloto de fábrica como José María López (Citroën y actualmente Toyota), Nicolás Varrone (General Motors), Esteban Guerrieri (Honda) y Néstor Girolami (Honda y Hyundai), o formando parte de una academia de pilotos (Colapinto), o siendo piloto de pago como Luis y Ezequiel Pérez Companc.

El hecho de que Colapinto consiguiera patrocinadores privados es una clave para lograr venderse bien al público, combinado con una agencia de representación como Bullet, la cual ha sabido manejar bien los pasos de Colapinto, hasta ahora. Y de ahí vamos al otro punto: el manager. En el otro lado del espectro, Canapino tiene como representante y aportante económico al broker Héctor Martínez Sosa por prácticamente su carrera deportiva desde 2009, y de hecho ha sido un sostén emocional cuando falleció su padre Alberto. Es de claro conocimiento que, la estadía y parte del sueldo de Canapino en la IndyCar lo pagaba Martínez Sosa. Sin embargo, en estos últimos meses, el manager ha quedado involucrado en un escándalo político debido a las irregularidades en las contrataciones de seguros en beneficio del ex presidente de la Nación, Alberto Fernández.

Sorprende mucho que un piloto de la talla de Canapino, alguien que también es una de las grandes figuras del deporte argentino no haya podido conseguir patrocinadores. Si, es cierto que los resultados influyen, pero el simple hecho de ser Agustín Canapino no fue suficiente.

Un claro fracaso de MS Marketing & Sports, la empresa de marketing deportivo creada por el propio Martinez Sosa en 2023 y que fue pieza clave para concretar la llegada de Canapino a IndyCar, pero que no pudo captar auspiciadores para el piloto, ya sea locales o estadounidenses, más teniendo un mercado tan grande como el latino.

A fin de cuentas, mucho se resume a las palabras de Norberto Fontana años atrás en P1 cuando se frustró su llegada al equipo Tyrrell en F1 sobre la importancia de tener un manager (asentado en Europa), «Que se levantaba a la hora de los europeos y que trabajaba fino con ellos» o en este caso en los Estados Unidos. No alguien que ha estado pasando más tiempo en la Argentina porqué le estaban allanando sus casas y oficinas, a su vez prestando declaración a la justicia. En vez de hacer Networking con marcas, más considerando que el mercado latino en IndyCar sigue siendo un gigante dormido que necesita un fuerte golpe de corriente para despertar, algo que ha estado haciendo Pato O’Ward en el último tiempo por cuenta propia.

Con el regreso confirmado de Canapino al Turismo Carretera, su Chevrolet no tiene los logotipos de Martínez Sosa como auspiciador, una señal inequívoca de lo que está pasando y no debería sorprender que tenga que declarar ante la justicia por sus lazos con el broker – agente. Según el periodista de La Nación +, Gabriel Iezzi, publicó en X que podría haber novedades con respecto al patrocinio de Martínez Sosa a Canapino que vinculen con los casos de las irregularidades de los seguros en el futuro.

Finalmente, no podemos ignorar el gran elefante de la habitación como fueron las controversias en redes sociales y el acoso que sufrieron Callum Ilott y Theo Pourchaire por parte de algunos de sus fanáticos que culminó con JHR perdiendo una notable alianza comercial con Arrow McLaren y al golpe a la reputación de Canapino.

Todo esto fue un desastre de relaciones que perfectamente pudo haberse evitado desde el primer momento porqué a fin de cuentas era actuar con la cabeza fría y no de forma impulsiva como Canapino acabó haciendo con ese infame comunicado donde le restó importancia a lo ocurrido en Detroit con Pourchaire.

Uno desearía que el Cyber Bullying fue tan fácil como cerrar los ojos y alejarse de la pantalla, como dijera el rapero Tyler The Creator hace algunos años atrás en X. Sin embargo, en estos tiempos, las redes sociales tienen un valor importante en cuanto a marcas y reputaciones, en especial con el tremendo potencial que existe para atraer auspiciadores o darte a conocer como ocurrió con Brad Keselowski en la Daytona 500 del 2012.

La cosa es que esa minoría bulliciosa, potenciada por comentarios desafortunados del comentarista de IndyCar en América Latina, Martin Ponte, y una mala respuesta de su parte que hizo daño a su reputación. Lamentablemente, para mucha gente que no sigue el automovilismo argentino, Agustín Canapino se le recordará como el piloto de las controversias en IndyCar en redes sociales, tanto por su cuenta como por sus fanáticos, y sus 0 top 10 en 27 carreras puntuables, cuando su talento puro es indudable. Tanto que su carrera deportiva le demuestra con 13 títulos entre Turismo Carretera, TC2000 y Top Race V6, pero desde Argentina no hacen esfuerzo por difundir sus categorías al mundo, ni siquiera aprovechando el furor por Canapino y el interés de varios pilotos de la IndyCar en subirse a un TC.

Un ejemplo notable es la cuenta de X de la IndyCar compartiendo un video oculto de la transmisión de la ACTC de la final de Buenos Aires 2023, carrera que marcó el regreso de Canapino al TC.

Canapino fue reemplazado en Road America por Nolan Siegel, citando el equipo oficialmente «razones de salud mental», pero quedó en un halo de misterio porque Canapino estaba firmando autógrafos a pocas horas del inicio de actividades, y estamos hablando del mismo piloto que corrió (y ganó) una carrera seis días después del fallecimiento de su padre. Todo indica que hubo negociaciones, y charlas tensas entre Canapino y el equipo para resolver la situación.

Finalmente, «El Titán» volvió para la fecha de Laguna Seca, pero la situación no quedó igual en la interna. En un P1 Extra del 3 de agosto, Mauro Feito comentó, además de la tensión mencionada antes de Laguna Seca, que ‘el matrimonio’ entre Canapino y Ricardo Juncos se rompió, y que los mecánicos del equipo esperaban otra reacción de Canapino al trompear en la segunda carrera de Iowa, después de haber preparado el auto de repuesto toda la noche anterior, ya que el auto principal quedó dañado en el accidente múltiple de la primera carrera.

Se acabo el sueño de la peor forma posible ¿Habrá segunda oportunidad? en Argentina dicen que su nombre está en carpeta para ser piloto del equipo Prema, pero viendo el abanico de candidatos y el hecho de que los italianos priorizarían a alguien con experiencia como también alguien de la casa que haya corrido con ellos en categorías menores.

También se ha hablado de Meyer Shank Racing, pero desde los Estados Unidos hay rumores de que para 2025 pasarían a forjar una alianza con Chip Ganassi Racing donde el mismísimo Ganassi tendría poder de decisión sobre quien sería el piloto del #66 y siendo honestos, es difícil ver a Canapino ahí en la contienda a no ser que haya un fuerte apoyo económico, el cual no tiene en estos momentos.

El paso de Canapino en los Estados Unidos acabo siendo una oportunidad perdida para él y el automovilismo argentino, no por factores deportivos, sino que todas las situaciones fuera de pista que ocurrieron a lo largo de esos casi dos años en IndyCar y que deja como lección que se deben administran de mejor forma las carreras profesionales en los pilotos en el extranjero.

Argentina es un país rico en talento de pilotos, pero lo ocurrido con Canapino y las redes sociales muestra que se debe trabajar más en la imagen de los pilotos. A fin de cuentas, un piloto representa a su equipo y categoría en todo momento, incluso cuando no está dentro del auto de carrera. Que tu forma de hacer las cosas te funcione en Argentina, no significa que vaya a funcionar en el exterior y mucho menos justificar a cada rato de que «los argentinos somos así» porqué terminas sumando más mala fama a tu reputación y alimentas el estereotipo.

Esto no es mostrar signo de «debilidad» o ser «progre» como han repetido varios en redes sociales, sino que es ser inteligente y cuidar una reputación, más si llegaste como un complejo desconocido a un país para terminar yéndote sin pena ni gloria y más sabiendo que pudiste haber conseguido mucho más.

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