Retro: La Historia del «Alabama Gang»

Hay pueblos y ciudades que se convierten en íconos del automovilismo. Arrecifes en Argentina, Mooresville en Estados Unidos, las diferentes sedes de las escuderías británicas de Fórmula 1, Maranello en Italia y otros casos especiales. Dentro de este grupo de ciudades, se encuentra Hueytown, Alabama, un pueblo chico que en la década de 1960 fue hogar de tres pilotos con el sueño y el proyecto de estar en el grupo de los mejores pilotos de stock cars en los Estados Unidos. Tanto impacto provocó que se sumaron más integrantes con el tiempo, incluyendo una nueva generación de pilotos. Un grupo marcado por el éxito, por la camaradería, por la tragedia y por la resiliencia. Esta es la historia del «Alabama Gang».

Origen

Aunque terminarían siendo conocidos por Alabama, la historia del llamado Alabama Gang comenzó más al sur de los Estados Unidos. Los hermanos Bobby Allison y Donnie Allison nacieron en Hollywood, Florida, y empezaron a competir en óvalos de la región. A finales de los años 50 coincidieron con otro joven piloto, Red Farmer, con quien pronto formarían una fuerte relación dentro y fuera de las pistas.

En 1959, Bobby Allison ganó su primera carrera profesional en Montgomery, Alabama. Esa misma noche llevó a su hermano Donnie con él al circuito, y cuando el piloto de otro coche decidió abandonar el equipo, Bobby sugirió que Donnie tomara el volante. Poco después regresaron a Florida para convencer a Red Farmer —a quien Bobby consideraba su ídolo— de mudarse con ellos y competir en Alabama, donde comenzaban a aparecer nuevos óvalos asfaltados y oportunidades para los pilotos de short track. Además, las carreras de Alabama ofrecían mayores premios económicos que en Florida; de hecho, Farmer recordaba haber ganado 600 dólares en un fin de semana, lo que representó un gran alivio económico en un momento en que estaba desempleado como electricista.

A comienzos de la década de 1960, los tres se establecieron en Hueytown, Alabama, una ciudad de 6000 habitantes (según el censo de aquella época), y pronto comenzaron a dominar los circuitos cortos del estado, especialmente en Montgomery, Birmingham y Huntsville. Cuando llegaban a una pista lo hacían juntos, remolcando sus autos en caravana, y con frecuencia dejaban atrás a la competencia. En muchas ocasiones terminaban las carreras ocupando los tres primeros lugares, algo que incluso ellos mismos admitían haber perdido la cuenta de cuántas veces ocurrió. Una clave de su dominio es su formación en los óvalos planos de Florida, que le permitió adaptarse a óvalos más rápidos y peraltados, mejorando su capacidad para manejar el tráfico en pista.

Según recordaría años más tarde Donnie Allison, en 1962 los tres compitieron en 106 carreras —principalmente con autos late model modified— y entre todos ganaron 96 de ellas. “Y te prometo que las otras diez tampoco las habrían ganado si hubiéramos podido llegar a correrlas”, bromeó. Las estadísticas también reflejan lo parejo de su rivalidad. De acuerdo con la base de datos de The Third Turn, que está continuamente actualizándose, entre 1962 y 1965 los tres compitieron frecuentemente entre sí en la escena de los Modified. En ese período, Red Farmer consiguió 45 victorias, Bobby Allison 40 y Donnie Allison 36.

Pero la relación entre ellos iba mucho más allá de la pista. Los tres vivían prácticamente como una familia. Compartían una pequeña vivienda con un solo dormitorio: uno dormía en la cama, otro en el sofá y el tercero en el suelo, turnándose cada noche. Sus autos se guardaban en una estación de servicio local, donde trabajaban juntos reparándolos y mejorándolos durante los primeros días de la semana. De lunes a miércoles ajustaban motores, improvisaban soluciones mecánicas y buscaban innovaciones dentro del reglamento para hacer los coches más rápidos y seguros, con el objetivo de correr de jueves a sábado en distintos circuitos.

Los recursos eran limitados, por lo que la creatividad era clave. En ocasiones incluso reparaban neumáticos dañados cosiéndolos con alambre para poder reutilizarlos. Eran, como ellos mismos se describían, budget drivers: pilotos que competían con muy poco dinero pero con enorme determinación.

El apodo que los haría famosos surgió en 1961 casi por accidente. En una carrera en Carolina del Norte —algunos recuerdan que fue en Asheville y otros en North Wilkesboro— los tres llegaron juntos con sus remolques y autos. Al verlos aparecer, el piloto Jack Ingram exclamó: “Oh no… ahí viene otra vez esa maldita Alabama Gang.

El nombre se quedó para siempre. Y con el tiempo, aquel grupo de amigos y rivales que compartían casa, herramientas y victorias terminaría convirtiéndose en una de las formaciones más icónicas en la historia del stock car racing.

Integrantes Destacados

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El integrante más exitoso y emblemático del Alabama Gang fue Bobby Allison. Su pasión por el automovilismo comenzó desde los 10 años, aunque su madre aspiraba a que fuera doctor o abogado. Aun así, disputó su primera carrera terminando 10° entre 55 autos, y durante sus inicios incluso compitió bajo el alias de Bob Sunderman para evitar ser reconocido. Cuando su padre lo descubrió, le permitió seguir corriendo, pero utilizando su verdadero nombre.

Paralelamente, Allison trabajó como mecánico en NASCAR, probador de motores de botes y propietario de un garaje, incluyendo un paso por el equipo de Carl Kiekhaefer. En la década de 1960 se consolidó como piloto, ganando los títulos Modified Special en 1962 y 1963, y los campeonatos NASCAR Modified National en 1964 y 1965.

En 1966, inició su trayectoria en la NASCAR Cup Series, destacándose por su capacidad de ganar con distintos equipos. A lo largo de su carrera, triunfó con 12 organizaciones, incluso compitiendo como independiente, alcanzando 11 victorias en 1971 y 10 en 1972.

A pesar de la falta de estabilidad, Allison mantuvo un alto nivel competitivo, apoyándose incluso en métodos poco convencionales de entrenamiento, como conducir bajo calor extremo en Alabama para simular condiciones de carrera. Finalmente, Bobby encontró cierta estabilidad con DiGard Racing a inicios de los 80. En 1982, perdió el título principalmente a causa de tres fallos consecutivos del motor, siendo este su quinto subcampeonato (además de los conseguidos en 1970, 1972, 1978 y 1981). Sin embargo, en 1983 logró consagrarse campeón, obteniendo 6 victorias y 18 top 5.

En total, acumuló 85 victorias en la máxima categoría, logrando al menos una visita al Victory Lane en 20 temporadas y consolidándose como uno de los pilotos más exitosos de la historia. Entre sus victorias más destacadas se encuentran las del Daytona 500 de 1978, 1982 y 1988; la última fue la más especial, ya que consiguió un 1-2 con su hijo, Davey. Además, Bobby ganó el Southern 500 de 1971, 1972, 1975 y 1983; y el World 600 de 1971, 1981 y 1984. Todo ello lo consiguió saltando de equipo en equipo. Si hubiera permanecido en un solo equipo el tiempo suficiente para desarrollar un proceso largo, tal vez habría tenido más campeonatos, porque sin duda el talento estaba allí.

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Donnie Allison, hermano menor de Bobby Allison, no tenía inicialmente interés en convertirse en piloto; de hecho, prefería actividades como el patinaje sobre ruedas. Sin embargo, su camino cambió cuando, tras probar un auto de carreras en 1959 en Hialeah, y luego de que Bobby le dijera que nunca sería un buen piloto, decidió demostrar lo contrario. En poco tiempo comenzó a ganar carreras en óvalos cortos de Florida antes de mudarse a Alabama. Durante sus primeros años, ademas de correr en la NASCAR Modified, complementaba sus ingresos compitiendo en partidas de billar, donde lograba ganar dinero apostando contra trabajadores locales. 

Su carrera en la NASCAR Cup Series comenzó en 1966, y aunque nunca disputó temporadas completas, logró un total de 10 victorias. En 1970 tuvo su mejor año: ganó las 600 Millas de Charlotte, la Firecracker 400 en Daytona y otra carrera en Bristol, además de conseguir múltiples top 5. Ese mismo año protagonizó una de las hazañas más destacadas del automovilismo estadounidense, al terminar cuarto y ser Novato del Año en las 500 Millas de Indianápolis, apenas días después de su victoria en Charlotte. Al siguiente año, terminó sexto en su segunda Indy 500, teniendo mejores resultados en dicha carrera que su hermano Bobby (dos retiros en 1973 y 1975).

Sin embargo, el nombre de Donnie Allison quedó marcado en la historia por su participación en la famosa pelea de las 500 Millas de Daytona de 1979. En las vueltas finales, Donnie Allison y Cale Yarborough lucharon intensamente por la victoria, intercambiando el liderato hasta que, en la última vuelta, hicieron contacto en la recta trasera y trompearon, quedando fuera de competencia y entregando el triunfo a Richard Petty. Tras el accidente, ambos pilotos se enfrentaron físicamente en el infield, y la situación escaló cuando Bobby Allison, que estaba dos vueltas abajo, se unió a la pelea.

El incidente tuvo una enorme repercusión mediática, ya que fue transmitido en vivo por CBS en la primera cobertura completa de la carrera, alcanzando altos niveles de audiencia (alrededor de 7.1 de rating en grandes mercados) y una estimación de hasta 80 millones de espectadores. La pelea, ampliamente difundida en televisión, contribuyó significativamente al crecimiento de la popularidad de NASCAR, aunque también resultó en multas de 6.000 dólares para cada uno de los involucrados.

A pesar de nunca competir por un campeonato debido a sus calendarios parciales, Allison demostró ser un piloto altamente competitivo, acumulando numerosos top 5 y top 10, y dejando una huella importante tanto por su talento como por su papel en uno de los momentos más icónicos en la historia de NASCAR.

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Red Farmer fue el tercero de los integrantes originales del famoso “Alabama Gang”, y aunque es probablemente el menos reconocido del grupo debido a su limitada trayectoria en la NASCAR Cup Series, su legado en las categorías de base es enorme. Electricista de profesión, Farmer tuvo una infancia difícil tras el divorcio de sus padres, lo que lo llevó a mudarse desde Nashville, Tennessee, a Florida, donde creció y comenzó a involucrarse en el automovilismo.

Inició su carrera en 1949 y rápidamente desarrolló su talento en los óvalos cortos de Florida. En 1956 se consagró campeón de la NASCAR Modified Division, antes de trasladarse a Alabama junto a los hermanos Allison en busca de mejores oportunidades.  Aunque compitió en la NASCAR Cup Series entre 1953 y 1975, su participación fue esporádica: disputó solo 36 carreras en 13 años, con un mejor resultado de cuarto lugar (logrado en dos ocasiones, incluyendo la Talladega 500 de 1972). Sin embargo, como nunca consiguió un equipo de fábrica en NASCAR Cup, Farmer prefería ir a correr para ganar y su verdadera grandeza se forjó en el short track racing.

Tras la partida de los Allison a la Cup Series, Farmer dominó la escena regional, destacándose especialmente a finales de los años 60 e inicios de los años 70. En 1969 inició una racha histórica al ganar tres campeonatos consecutivos en la NASCAR Late Model Sportsman Division (la antecesora a la NASCAR OReilly Auto Parts Series) entre 1969 y 1971. En su primer título, superó ampliamente a Harry Gant con 27 victorias y una enorme ventaja en puntos. A lo largo de su carrera, acumuló más de 750 victorias según estimaciones de NASCAR, aunque registros más conservadores, como el de The Third Turn, documentan más de 300 triunfos oficiales. Su consistencia fue notable, con múltiples temporadas superando las 10 victorias.

Otro aspecto destacado de su carrera fue su relación con Davey Allison, a quien mentoró y con quien trabajó como crew chief en la NASCAR Busch Series. Farmer también logró victorias como piloto en superspeedways, incluyendo triunfos en la ARCA en Talladega (1984 y 1988), este último con un auto propiedad del propio Davey Allison, lo que hizo el logro aún más especial.

Lejos de retirarse totalmente, Farmer se convirtió en un símbolo de longevidad en el automovilismo. Incluso superados los 90 años, continuó compitiendo regularmente en el Talladega Short Track, un óvalo de tierra cercano al Talladega Superspeedway. Su pasión por correr se ha mantenido intacta durante más de siete décadas, enfrentándose a generaciones más jóvenes y reafirmando su apodo como un piloto “sin edad”.

La carrera de Farmer es injustamente menospreciada hoy en día; en su era, los pilotos de stock car podían ganar más dinero en las carreras locales que en las series importantes, situacion que se revirtio en los años 90, cuando estas ultimas empezaron a televisarse. Además, Farmer corrió en las Modified Championship y en las Late Model Sportsman Championship, que luego se convirtieron en la Whelen Modified Series y la Busch Series en los 80s, respectivamente. Sin embargo, la falta de precisión en el registro de resultados de estas series anteriores, afecta la percepción del legado de esos pilotos que no corrieron en la NASCAR Cup Series, pero es evidente que Farmer es una leyenda

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Neil Bonnett, a diferencia de otros miembros contemporáneos del Alabama Gang que nacieron en distintos estados, era oriundo de Hueytown, Alabama. Comenzó a competir desde los 18 años y se desempeñaba como trabajador de tuberías antes de unirse a inicios de los años setenta al taller de Bobby Allison como voluntario, realizando tareas mecánicas. Sin embargo, su objetivo era convertirse en piloto, por lo que le pidió a Allison la oportunidad de competir en uno de sus autos de short track.

Esa oportunidad llegó en una carrera en Maryville, Tennessee, a la cual Allison no podía asistir por compromisos en otra pista. Bonnett no solo aprovechó la ocasión, sino que ganó la carrera, lo que le permitió ganarse el respeto de Allison y del resto del Alabama Gang. Según palabras de Bobby, al año siguiente, pilotando autos de Allison, Bonnett logró una impresionante cifra de 61 victorias en 64 carreras en circuitos cortos del sur de Estados Unidos.

Gracias a este rendimiento, Bonnett debutó en la NASCAR Cup Series en 1974, consiguiendo su primera victoria en Richmond 1977 para el equipo de J.D. Stacy. Su desempeño le abrió las puertas del legendario equipo Wood Brothers, donde reemplazó a David Pearson. Aunque el equipo no competía a tiempo completo, Bonnett tuvo actuaciones destacadas, especialmente en 1981, cuando fue uno de los pilotos con más vueltas lideradas de la temporada.

A partir de 1983, Bonnett se consolidó como piloto regular en la categoría, compitiendo para equipos como RahMoc Motorsports y Junior Johnson. Su mejor resultado en el campeonato fue un cuarto puesto en 1985. A lo largo de su carrera, acumuló 18 victorias en la Cup Series, incluyendo triunfos prestigiosos como la Southern 500 de 1981 y las Coca-Cola 600 de 1982 y 1983 de manera consecutiva, además de tres victorias en Rockingham. Además, fue el ganador de la primera carrera de NASCAR fuera de América del Norte, una carrera de exhibición en Calder Park, Australia en 1988.

Sin embargo, su carrera se vio gravemente afectada en 1990 tras un fuerte accidente en Darlington, que le provocó una lesión cerebral y amnesia temporal, impidiéndole reconocer a sus familiares durante varios días. Luego del hecho, Bonnett se reinventó como comentarista y presentador, destacándose como conductor del programa “Winners” en TNN entre 1991 y 1994, donde entrevistaba a figuras del automovilismo y se ganó el respeto del público por su cercanía y conocimiento del deporte. Además, se mantuvo vinculado al automovilismo gestionando oportunidades para jóvenes pilotos como Jeff Purvis, siguiendo la carrera de su hijo David y atendiendo sus negocios personales, incluyendo un concesionario y una granja. Pero nunca perdió el deseo de volver a competir.

Finalmente, regresó brevemente a la NASCAR en 1993 con el equipo de Richard Childress. Participó en una carrera en Talladega donde sufrió un espectacular vuelco del que salió ileso, e inició la última carrera de la temporada en Atlanta, aunque se retiró haciendo start and park, ayudando estratégicamente a su compañero Dale Earnhardt en la lucha por el campeonato. Esa sería la última participación de Bonnett en la NASCAR Cup Series.

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Después de los miembros originales del Alabama Gang, surgió una nueva generación de pilotos vinculados al grupo, incluyendo al hijo de Neil Bonnet, David, y los hijos de Bobby Allison, Davey y Clifford, además de otros nombres cercanos como Jimmy Means y Hut Stricklin. De todos ellos, Davey Allison fue quien mejor representó ese legado.

Davey comenzó su carrera a fines de los años 70 en el óvalo de Birmingham, logrando su primera victoria en apenas su sexta carrera en 1979. Formó su propio grupo, conocido como la “Peach Fuzz Gang”, compuesto por amigos jóvenes que lo acompañaban como equipo. Tras varios accidentes en sus inicios, su padre le exigió mejorar su consistencia si quería progresar. A partir de entonces, Davey se consolidó en los circuitos cortos del sureste de Estados Unidos, donde consiguió alrededor de 45 victorias entre 1979 y 1984. Paralelamente, compitió en ARCA, logrando su primera victoria en Talladega en 1983 y quedando cerca del campeonato en 1984.

Su salto a la NASCAR Cup llegó en 1985, destacando con un décimo lugar en su debut en Talladega. Luego de un 1986 irregular, tuvo una gran oportunidad cuando Junior Johnson lo eligió como reemplazo de Neil Bonnett en Talladega, donde respondió con un sólido séptimo puesto. Esto le abrió las puertas del equipo de Harry Ranier en 1987, al volante del icónico Ford No. 28.

Ese mismo año consiguió sus primeras victorias en Talladega y Dover. En las temporadas siguientes, logró triunfos de manera constante, sumando dos en 1988, dos en 1989 y dos en 1990. Sin embargo, los resultados en el campeonato no reflejaban su verdadero potencial, ya que solo alcanzaron un octavo puesto final en 1988, en parte debido a problemas internos y financieros del equipo. La estructura fue finalmente vendida a Robert Yates, quien apostó fuertemente por Allison incluso arriesgando su patrimonio personal. Las tensiones continuaron debido a cambios en los jefes de equipo, incluyendo la salida de Tony Price tras el inicio de una investigación de los agentes de inmigración sobre él, así como conflictos con Jake Elder y el propio Yates, quien asumió como crew chief interino. Sin embargo, la situación dio un giro radical en 1991 con la llegada de Larry McReynolds como crew chief. Bajo su dirección, Allison se transformó en un contendiente al título, logrando cinco victorias puntuables en 1991, incluidas las 600 Millas de Charlotte, y triunfó en la The Winston (la actual La Carreras de las Estrellas), finalizando además en un destacado tercer lugar en el campeonato.

En 1992 alcanzó el punto más alto de su carrera: ganó cinco carreras, incluyendo las Daytona 500, y volvió a conquistar The Winston. Sin embargo, su temporada estuvo marcada por múltiples accidentes que le provocaron lesiones graves, como conmoción cerebral, fracturas y contusiones, obligándolo incluso a solo tomar la bandera verde en algunas carreras para ser luego sustituido por pilotos sustitutos y así seguir sumando puntos, a pesar del dolor físico. A pesar de ello, llegó con opciones al título hasta la última fecha en Atlanta, pero un accidente lo dejó fuera de la pelea, terminando nuevamente tercero en el campeonato.

En 1993, Allison seguía siendo protagonista, con varios top 5 en la primera mitad de la temporada y una victoria en Richmond, su 19° y ultima victoria, consolidándose como uno de los pilotos más talentosos y resilientes de su generación.

Final y Legado

Desafortunadamente, la vida golpeó con dureza a la llamada Alabama Gang, particularmente a la familia Allison, marcada por accidentes que terminaron carreras y tragedias personales irreparables.

La carrera de Donnie Allison se vio gravemente afectada por un fuerte accidente en 1981 en Charlotte. Un neumático pinchado lo envió contra el muro y posteriormente fue impactado por Dick Brooks. El choque le provocó múltiples lesiones, incluyendo fracturas en la pierna, costillas y hombro, además de un pulmón colapsado. Aunque regresó a competir de forma limitada, este accidente marcó el declive de su trayectoria.

Por su parte, Bobby Allison sufrió un accidente casi fatal en 1988 durante una carrera en Pocono Raceway. Tras reportar un neumático desinflado en el inicio de carrera, este reventó, enviándolo fuera de control. Su auto regresó a la pista y fue impactado violentamente en el lado del piloto por otro competidor a alta velocidad. Bobby estuvo al borde de la muerte —incluso se le administraron los últimos ritos— y pasó 108 días hospitalizado. Las secuelas fueron severas: daño neurológico, problemas de memoria, habla y movilidad, lo que puso fin definitivo a su carrera como piloto.

Durante su recuperación, encontró motivación trabajando junto a su hijo menor, Clifford Allison, cuya carrera comenzaba a despegar. Clifford había trabajado como mecánico y jefe de equipo, y progresivamente se consolidaba como piloto, destacándose en la ARCA Racing Series y la NASCAR Busch Series. Para 1992, acumulaba resultados prometedores, incluyendo varios segundos puestos, mientras Bobby soñaba con formar un equipo con sus dos hijos como pilotos.

Sin embargo, la tragedia volvió a golpear. En 1992, Clifford murió a los 27 años tras un accidente durante una sesión de práctica en Michigan International Speedway. Su auto impactó el muro lateralmente a alta velocidad, provocándole una fractura fatal de cráneo. El accidente generó controversia, ya que varios expertos consideraron que era sobrevivible. Investigaciones posteriores apuntaron a fallas en el asiento o sujeción, que habrían permitido que su cabeza impactara contra la jaula antivuelco. La familia Allison inició acciones legales. En el caso de Clifford, se determinó responsabilidad financiera por defecto a fabricantes como Simpson Race Products y el constructor del asiento, al no responder a la demanda, mientras que NASCAR y la pista de Michigan quedaron exentos de responsabilidad.

Apenas un año después, en 1993, la familia sufrió otra pérdida devastadora. Davey Allison, hijo mayor de Bobby y una de las grandes estrellas de NASCAR, falleció en un accidente de helicóptero. Aunque era un piloto experimentado de aviones, tenía poca experiencia con helicópteros. Mientras intentaba aterrizar en el interior de Talladega Superspeedway para ver una practica de David Bonnett (hijo de Neil), perdió el control de la aeronave. El impacto le provocó un traumatismo craneal crítico y nunca recuperó la consciencia.

El accidente también derivó en una demanda contra McDonnell Douglas, alegando una falla mecánica. Sin embargo, la investigación de la National Transportation Safety Board concluyó que la causa fue error del piloto: una maniobra inadecuada al aterrizar con viento a favor en un área confinada. Además, se determinó que la ausencia de arneses de hombro —que habían sido retirados— fue clave en la gravedad de las lesiones. Aunque inicialmente la demanda fue rechazada, el caso se resolvió en 1996 mediante un acuerdo extrajudicial confidencial.

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Por si no fueran suficientes desgracias para la comunidad, en 1994 Neil Bonnett perdería la vida. Tras haber estado inactivo en 1991 y 1992 debido a lesiones, regresó parcialmente en 1993 y firmó con el equipo de James Finch para disputar algunas carreras en 1994. Sin embargo, durante la primera sesión de prácticas para las Daytona 500, Bonnett perdió el control de su auto en la curva tres e impactó violentamente contra el muro, en un choque prácticamente frontal que le causó la muerte a los 47 años. Inicialmente, NASCAR atribuyó el accidente a un error del piloto, pero tras las críticas de otros competidores, la declaración fue retirada y el incidente quedó sin una causa oficial clara, mientras que investigaciones periodísticas apuntaron a una posible falla mecánica.

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Estos fueron años extremadamente duros no solo para NASCAR, sino especialmente para Alabama Gang, y en particular para Bobby Allison, quien sufrió la muerte de sus hijos Clifford Allison y Davey Allison, además de la pérdida de su amigo cercano Bonnett. A nivel profesional, Bobby también atravesaba dificultades: como dueño de equipo en la NASCAR Cup Series desde 1990, tenía problemas para asegurar patrocinio y tomar decisiones, afectado en parte por las secuelas de su propio accidente en 1988. Finalmente, el cierre de su equipo en 1996 fue, según sus propias palabras, “tal vez lo mejor que le pasó desde 1988”.

A pesar de todo, Bobby encontró fortaleza en su fe, inspirado por el consejo de su madre de confiar en Dios en los momentos más difíciles. Esa perspectiva le permitió mantenerse resiliente y agradecido, incluso tras pérdidas que habrían llevado a otros a abandonar la motivacion de vivir:

“Mi vida ha sido una serie de altibajos, colinas y valles… Tuve grandes momentos y también desastres, pero cada vez que caía en un valle, sabía que había otra colina por subir. He sido bendecido de muchas maneras, y estoy agradecido.” Bobby Allison

Lejos de alejarse de NASCAR, Bobby se convirtió en un embajador del deporte, participando en charlas sobre seguridad, especialmente sobre conmociones cerebrales. También trabajó promoviendo la seguridad vial en el estado de Alabama, aunque renunció a su remuneración tras controversias políticas, continuando su labor de forma honoraria. Por su parte, Donnie Allison siguió ligado al automovilismo como consultor y figura clave en la Allison Legacy Series, una categoría de stock cars accesible creada junto a sus hijos para formar nuevos pilotos.

Mientras tanto, múltiples homenajes mantuvieron viva la memoria de la Alabama Gang. En Hueytown, calles como Allison-Bonnett Memorial Drive, Davey Allison Boulevard y Red Farmer Drive recuerdan su legado, junto con símbolos en la ciudad y negocios locales. Sin embargo, estos homenajes contrastan con una realidad más apagada: el antiguo taller del equipo desapareció y el famoso punto de encuentro de fanáticos, el restaurante Iceberg, cerró sus puertas. Hueytown dejó de ser el epicentro vibrante del automovilismo que alguna vez fue, transformándose en una comunidad donde el recuerdo pesa más que la actividad presente. El declive también se refleja en la falta de nuevas figuras del linaje. Uno de los últimos fue Justin Allison, quien ganó la carrera de ARCA en Pocono en 2014, pero no logró consolidar una trayectoria prolongada dentro de NASCAR.

Aun así, el legado de la Alabama Gang sigue siendo reconocido. En 2014, el Talladega Superspeedway renombró su recta trasera como “Alabama Gang Superstretch”, y en 2023, los miembros originales fueron homenajeados como Grand Marshals de una carrera de la Cup Series. Además, Bobby, Davey, Neil Bonnett y Red Farmer fueron distinguidos entre los 75 mejores pilotos de la historia de NASCAR; y, a excepción de Bonnett, todos forman parte del Salón de la Fama de la NASCAR, al que en esta última instancia se suma Donnie.

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Sin embargo, a Bobby le quedaba un gran reconocimiento, que llegó en 2024, cuando la NASCAR corrigió oficialmente sus registros y le otorgó su victoria número 85 en la Cup Series. La carrera en cuestión se disputó en 1971 en el Bowman Gray Stadium y contó con coches de distintas categorías, Grand National (la máxima división) y Grand American, con el objetivo de aumentar la parrilla de salida. Bobby ganó esa carrera a bordo de un coche con especificaciones Grand American, que tenían un mejor consumo de combustible que los Grand National. Ante las quejas por una supuesta ventaja injusta, el ganador de la carrera no quedó registrado en los récords de la NASCAR Cup Series durante 53 años. Este ajuste consolidó a Allison en el cuarto puesto de la lista de vencedores de todos los tiempos de la NASCAR Cup Series, por detrás de Richard Petty, David Pearson y Jeff Gordon. Puede considerarse un último regalo para Bobby Allison, que falleció semanas después.

Bobby Allison luchó mucho por ese reconocimiento y lo consiguió en vida. Esta búsqueda es un reflejo de cómo podemos resumir la historia del Alabama Gang. Una historia de fortaleza como deportistas y como seres humanos, que comenzó con tres jóvenes pilotos que llegaron a Alabama con el objetivo de convertirse en los mejores pilotos de stock cars de su generación. Y no solo lo lograron, sino que fueron de los más tenaces.

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