Stirling Moss, el rey sin corona

El pasado 12 de abril se fue uno de los grandes de la historia el automovilismo, el campeón sin corona, Sir Stirling Moss. Considerado como el mejor piloto de la historia que nunca logró ser campeón, fue gran protagonista de la década de los 50, logrando el subcampeonato del mundo en cuatro ocasiones, siendo tercero en tres.

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Sir Stirling Craufurd Moss nació el 17 de septiembre de 1929 en West Kensington, en el Gran Londres. Hijo de Alfred Moss y Aileen Craufurd, ambos pilotos amateurs. Alfred participó en las 500 Millas de Indianápolis de 1924, finalizando en 16° lugar, mientras que Aileen participó en carreras de montaña en los años anteriores a la guerra. Ambos tuvieron otra hija, Pat Moss, quien fue piloto de rallyes de gran éxito en los años pre-WRC.

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Stirling Moss comenzó su carrera como piloto en 1948, a bordo de un Cooper 500, el cual se costeaba participando en carreras de caballos (en las cuales destacaba). A partir de ahí comenzó su escalada a través de la distintas categorías tanto a nivel nacional como internacional.

Su primera gran victoria llegó a bordo de un Jaguar XK120 privado en el prestigioso RAC Tourist Trophy, en su edición de 1950, celebrada en el circuito de Dundrod, Irlanda. Bajo una lluvia torrencial, Moss se colocó en el liderato en la segunda vuelta para no abandonarlo en toda la carrera, en lo que fue la primera demostración de su extraordinario talento. El Tourist Trophy se acabaría convirtiendo en su prueba predilecta, logrando la victoria en 6 ocasiones más, siendo el piloto que más veces ha ganado la prueba en la historia.

Aquel año, Moss logró junto con Leslie Johnson, en el circuito de Monthléry (Francia) superar la barrera de los 160 km/h de promedio durante 24 horas para un auto de producción. Su promedio exacto fue de 172,94 Km/h, realizando más de 4150 Km a bordo del XK120.

Dos años después el equipo volvió a Francia, esta vez con dos integrantes más, Jack Fairman y Bert Hadley. Esta vez lograron cuatro récords mundiales y cinco récords internacionales Clase C, tras pilotar durante 7 días y 7 noches el mismo Jaguar XK120, a un promedio de 161,43 Km/h, recorriendo 27.120 Km.

También se mostró como un gran piloto de rallyes, logrando finalizar en segundo lugar en el Rally de Montecarlo de aquel mismo año a bordo de un Sunbeam-Talbot 90.

En 1954, Stirling Moss se daría a conocer en la máxima categoría. Alfred Neubauer, jefe de carreras de Mercedes-Benz, sugirió el nombre de Moss, en conversaciones con su representante, como posible integrante del equipo que la casa alemana pondría en pista para la temporada 1954. Para ello, propuso al británico comprar un Maserati 250F para participar en dicha temporada, con la intención de poner a prueba su destreza a los mandos de un Fórmula 1. A pesar de que sólo sumó puntos en Bélgica, con un brillante tercer lugar, tuvo un gran rendimiento a lo largo de todo el campeonato.

Especialmente brillante fue el Gran Premio de Italia, celebrado en Monza. Tras clasificarse en tercer lugar en parrilla, Moss estuvo luchando con los todopoderosos Mercedes y Ferrari de Fangio y Ascari respectivamente. Se colocó en el liderato después del abandono del italiano, cediéndolo al argentino al realizar una parada en boxes. A partir de ahí emprendió un ritmo frenético para alcanzar a Fangio hasta que su Maserati dijo basta, con el tanque del aceite roto. Acabó 9°, empujando el auto hasta la línea de meta, pero demostró que había llegado para quedarse. Mientras tanto Neubauer, impresionado con el pilotaje del joven británico, oficializó su fichaje para el año siguiente.

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Además, dicho año se convirtió en el primer no estadounidense en ganar las 12 Horas de Sebring, a los mandos de un OSCA MT4 junto con Bill Lloyd.

1955 fue el año de su lanzamiento al estrellato. Logró su primera victoria en Fórmula 1 en el Gran Premio de Gran Bretaña, frente a sus compatriotas, y finalizó el campeonato en segundo lugar detrás de su compañero de equipo Juan Manuel Fangio.

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Pero su mayor éxito aquel año fue la victoria conseguida en la Mille Miglia. A bordo de un Mercedes-Benz SLR 300 y copilotado por el renombrado periodista Denis Jenkinson, protagonizó la que es considerada como una de las mejores muestras de pilotaje en la historia del automovilismo.

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A pesar de ser los favoritos, el desconocimiento de las rutas de la carrera italiana suponía un inconveniente. Es por ello que el equipo realizó un reconocimiento exhaustivo, lo que dio lugar al sistema de notas que utilizó Jenkinson para guiar a Moss durante el recorrido, siendo precursores en el uso de este sistema de navegación que acabaría siendo utilizado universalmente en el rally. Estas notas fueron las que permitieron a Moss tomar curvas ciegas y cambios de rasante a más de 200 Km/h. Además, el británico mostró una resistencia nunca antes vista, siendo ambos aspectos claves a la hora de vencer la carrera con un tiempo de 10 horas, 7 minutos y 48 segundo, siendo casi 32 minutos más rápido que el segundo clasificado, su compañero Juan Manuel Fangio. Fue, en palabras del propio Moss, uno de sus mayores momentos en su carrera deportiva.

Tanto en 1956 como en 1957 repetiría subcampeonato del mundo, con Maserati y Vanwall respectivamente, detrás de Juan Manuel Fangio. En 1957 logró la victoria en el Gran Premio de Pescara, en el circuito más largo en el que jamás haya corrido la Fórmula 1. Con una distancia total de 25,8 Km, era conocido como la mini Targa Florio. La carrera fue un monólogo de Moss, quien saliendo en segundo lugar, ganó la carrera con una ventaja de 3 minutos sobre Fangio. Con el inminente retiro del argentino, el británico se posicionaba como su sucesor en el campeonato.

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En 1958 Moss partía como el principal favorito. Como siempre, rindió al nivel esperado, ganando cuatro carreras. Sin embargo, tras una gran lucha con Mike Hawthorn y su Ferrari, acabó nuevamente segundo, perdiendo el título por un sólo punto. Curiosamente fue su deportividad la que le costó el campeonato aquel año. En el Gran Premio de Portugal, Hawthorn fue descalificado tras ser acusado de haber conducido unos metros en sentido contrario para encender de vuelta el motor de su auto, que se había parado tras una salida de pista. Moss, tras conocer la sanción, se dirigió a los directores de carrera para avisar que la maniobra de su rival había sido fuera de los límites de la pista, lo cual no estaba prohibido. Gracias a eso, Hawthorn recuperó los puntos del segundo lugar, que a la larga le darían su único campeonato.

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A pesar del subcampeonato, Moss colaboró para que Vanwall se proclamara campeón del mundo de constructores, siendo la primera vez que se entregaba dicho galardón.

Tras el retiro de Vanwall, Moss fichó por el equipo privado de Rob Walker con un Cooper-Climax. A pesar de conseguir dos victorias, el campeonato le fue esquivo una vez más. Sin embargo, dicho año es recordado por otra de sus grandes carreras. El 7 de junio de 1959 lograba la segunda de sus tres victorias en los 1000 Km de Nürburgring a bordo de un Aston Martin DBR1. Tras dominar en la primera parte de la carrera, cedió su lugar a Jack Fairman, quien tuvo numerosos problemas. Después de salirse de pista, Fairman volvió a boxes y cedió su lugar de nuevo a Moss, quien ya estaba listo para irse. Estando a más de un minuto del líder, en cuarto lugar, comenzó una remontada memorable hacia el primer lugar. Pasados tres cuartos de la carrera volvió a ceder su lugar a Fairman, repitiéndose la historia de principios de carrera. Cuando Moss realizó otra gran remontada, ganando la carrera por 41 segundos y superando el récord de la pista en 11. Con estas victorias en el Infierno Verde, sumadas a las conseguidas en el Tourist Trophy, Sebring y la Mille Miglia, Moss se mostraba como el mejor piloto de autos sport de la época.

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Volviendo a la Fórmula 1, la temporada 1960 se vio truncada por un accidente sufrido en el Gran Premio de Bélgica, perdiéndose tres carreras. Sin embargo logró vencer en dos, finalizando el campeonato en tercer lugar. Una de esas victorias fue en el Gran Premio de Mónaco, a bordo del Lotus 18 del equipo de Rob Walker, siendo la primera victoria de un auto Lotus en la Fórmula 1. (El Team Lotus como tal logró su primera victoria en el Gran Premio de Estados Unidos de 1961, con Innes Irleand al volante).

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Al año siguiente, su Lotus se vio superado por los Ferrari, terminando en un lejano tercer lugar en el campeonato. Aún así, logró vencer en Mónaco como en Alemania. El Gran Premio de Estados Unidos de aquel año terminaría siendo su último en Fórmula 1.

El 23 de abril de 1962, durante el Glover Trophy en Goodwood, Stirling Moss sufrió un aparatoso accidente con su Lotus, que lo dejó en coma durante un mes y con la mitad de su cuerpo paralizado durante 6 meses. Afortunadamente logró recuperarse, pero decidió retirarse del automovilismo profesional, tras realizar una prueba al año siguiente y no sentirse igual de rápido que antes.

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Sin embargo, un piloto nunca deja de serlo, y en 1974 regresó a la competición en el Londres-Sahara-Munich World Cup Rally. En 1976 participó en la Bathurst 1000 a bordo de un Holden Torana junto con Jack Brabham. En 1980 volvió de manera breve a la competición a tiempo completo en el British Saloon Car Championship (actual BTCC), con el equipo oficial Audi. A partir de ahí participaría en carreras históricas hasta 2011, cuando anunció su retiro definitivo tras la Le Mans Legends.

Stirling Moss recibió numerosos honores a lo largo de su vida. En 1990 fue inducido en el International Motorsports Hall of Fame, a lo que se suma el Sergrave Trophy en 2005, otorgado por el RAC, y la medalla de oro de la FIA en 2006. En el año 2000 fue nombrado Caballero del Imperio Británico por parte del Príncipe Carlos, en lugar de la reina Elizabeth II. En el año 2016, un estudio académico determinó los 50 mejores pilotos de la historia de la Fórmula 1, situando a Moss en el 29° lugar.

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La vida de Stirling Moss se apagaba el pasado 12 de abril, a los 90 años de edad, en su casa de Mayfair, Londres, tras una larga enfermedad. Se iba así uno de los grandes pilotos de la historia, no sólo de la Fórmula 1, sino del automovilismo mundial. Su gran versatilidad lo hacía destacar en todos los autos en los que corría: monoplazas, autos sport, rally, turismos. Muestra de ello es que ganó 212 de las 529 carreras en las que participó.

A pesar de sus éxitos, nunca logró el campeonato mundial de Fórmula 1, siendo considerado el mejor piloto de la historia que jamás lo consiguió. ¡Qué injusto es el automovilismo a veces!

Desde aquí un pequeño homenaje a uno de los GIGANTES de la historia. Nos habrá dejado físicamente, pero su recuerdo estará más que presente por siempre en la memoria de los fanáticos.

Descanse en paz Sir Stirling Moss.

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