Análisis: El futuro de los Supercars

Este pasado domingo en Australia, Shane van Gibsbergen y Garth Tander cruzaron la línea de meta después de 161 vueltas alrededor del circuito de Mount Panorama para ganar la Bathurst 1000, “la gran carrera australiana”, dándole a Holden su victoria número 34 dentro de 63 ediciones en lo que fue su última participación como marca oficial tras el anuncio hecho a inicios de año por la General Motors en donde se iba a poner fin a la marca una vez terminado el año después de 164 años de funcionamiento.

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Al hablar de una marca como Holden, estamos hablando de uno de los grandes elementos de orgullo dentro del país oceánico y de su industria. De una marca que lanzó el primer auto hecho en Australia a inicios del siglo XX, y que siguió innovando y lanzando nuevos autos. Sin embargo, en el siglo XXI los problemas empezaron a salir a la luz, a mediados de la década del 2000 las ventas empezaron a caer, ya en la década del 2010 empezó el desfile de directores ejecutivos que buscaban enderezar la marca, pero que a la larga no pudieron cambiar el panorama tras las crisis económicas y los cambios en las tendencias del mercado automotriz.

Esto llevó a sus primeras consecuencias que fueron un golpe directo para Australia con el cierre de la producción local para 2017, actualmente la mayoría de los autos son hechos en Asia o Europa donde le cambian la chapa para ser vendidos en Australia. Tres años después vino el tiro de gracia por parte de General Motors.

El ZB Commodore, el modelo utilizado en los Supercars desde 2018 ha tenido un dramático declive en las ventas desde su implementación en el mercado con menos de 10.000 unidades siendo vendidas en su primer año. Ya en 2019, la cifra cayó a la mitad llegando a menos de 6.000 unidades.

Para Holden las carreras de autos fueron una de sus formas más fuertes de publicidad, una de sus columnas claves para su éxito dentro de Australia y una de las grandes protagonistas de la icónica rivalidad con Ford por la supremacía automotriz del país, siendo Bathurst el campo de batalla.

Al igual que en los Estados Unidos, el Win on Sunday, sell on Monday ayudaba en las ventas, más cuando las carreras tenían un reglamento que hacía que los autos fueran casi los mismos a lo que uno veía en las concesionarias.

“Aunque se haya llevado HRT (Holden Racing Team) la última Bathurst 1000 como equipo oficial, no es la forma de irse”, dice Santi Torres, comentarista de los Supercars para la TV catalana. Para él, el fin de Holden es un claro ejemplo de las pésimas toma de decisiones hechas por General Motors en los últimos años con la marca australiana. 

Aunque la marca y su apoyo a los equipos haya desaparecido para 2021, el ZB Commodore seguirá otro año más compitiendo en los Supercars para finalmente iniciar la era del auto de tercera generación y al tan esperado debut del Chevrolet Camaro para 2022. Irónicamente el Camaro dejo de fabricarse y venderse en Australia en abril de este año. Aún así, GM cree que esto puede ayudar a la marca bajo el nuevo alero de GMSV (General Motors Speciality Vehicles) y promocionar su nueva línea de autos de alto rendimiento.

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Otro punto complicado sobre la llegada del Camaro a los Supercars es que su continuidad como modelo esta bajo una gran incertidumbre por parte de General Motors. El desarrollo del modelo de séptima generación ha sido pausado de forma indefinida, mientras que reportes de la prensa especializada señalan de que se estaría buscando extender la vida útil de la actual generación y de ahí decidir su destino a futuro, el cual tiene un panorama poco auspicioso debido a sus bajas ventas dentro de los Estados Unidos, el gran mercado de los Muscle Cars.

En cuanto a lado deportivo, Supercars quiere seguir teniendo autos que se sigan asemejando a lo visto en las concesionarias. Las nuevas regulaciones señalan de que el auto de carreras debe tener las mismas medidas que el auto de calle, al igual que piezas claves como el techo, puertas y ventanas.

Especificaciones técnicas del auto de tercera generación. Foto gentileza de Supercars.

La antigua generación de autos, conocida inicialmente como Car of the Future llegó causando sensación en 2013, pero la descontinuación del Ford Falcon en 2016 dentro del mercado australiano los tuvo corriendo con el extinto modelo por dos años más hasta la llegada del Mustang en 2019 y produciendo un problema de adaptación dado que la antigua regulación era para autos sedan de cuatro puertas y no un Muscle Car. Esto llevó a la creación de un auto con una carrocería hibrida ente los dos modelos que tuvo como resultado un auto con una apariencia que dejo mucho que desear.

La nueva generación de autos se caracteriza por la variedad de autos elegibles para participar en el campeonato, partiendo por los autos coupé, liftback y el clásico sedán. El propósito más importante de reducir costos y de mejorar la competición en pista al reducir los niveles de downforce en un 50%. Se busca que esto pueda atraer a más marcas al campeonato y sin el compromiso de tener un equipo oficial, sino más bien de que estas den su autorización para el uso de la propiedad intelectual de algunos de sus modelos para ser convertidos en autos de carreras, lo cual abriría el abanico para la entrada de marcas como Kia y Toyota.

“Todo se pinta muy bonito antes del estreno. Igual con los COTF de 2013, y mira a dónde hemos llegado. Sí, pueden entrar más marcas, pero una vez lleguen, la política seguirá igual. Australia es un mundo muy independiente. Mercedes no entró porque el juego político es enorme”. – Santi Torres

En cuanto a la motorización, la categoría seguirá con los motores V8 y busca incorporar la opción la implementar un motor Made in Supercars para facilitar la entrada de nuevas marcas, eliminando uno de los grandes obstáculos para las nuevas marcas que querían participar en el campeonato y uno de los problemas que tuvo Mercedes Benz durante su estadía entre 2013 a 2016.

Aunque la base del motor siguen siendo de ocho cilindros, la categoría ha dejando abierta la puerta para la implementación de tecnologías hibridas. En el último tiempo, los motores híbridos/eléctricos han empezado a tener un gran auge dentro de la industria, siendo Fórmula E la gran beneficiada, sin embargo, el gran obstáculo para el desarrollo de este tipo de tecnología son sus elevados costos.

Desde la perspectiva de Torres, “la hibridación es económicamente viable ahora mismo. Las marcas apuestan por ello más por presión legal que por interés propio. Eso sí, si la hibridación permite a la categoría subsistir, que así aparezca. Lo bueno de la Gen3 es que abren esa puerta sin obligar a las marcas a tomar ese camino. Quizá eso sea lo positivo”.

2022 es un año clave para Supercars con el inicio de una nueva era que tomará elementos de la vieja escuela para poder seguir siendo relevante pese a los cambios dentro del mercado que los ha dejado mal parados y damnificados como fue con la perdida de Holden. Las incertidumbres por parte de GM sobre la continuidad del Camaro pueden seguir poniendo en jaque el futuro de la categoría a corto plazo. Mientras que la llegada de nuevas marcas podría ayudar con el conteo de autos, haciendo viable el proyecto.

Con una pandemia a cuestas, el mercado automotriz ha sido golpeado de sobremanera que junto al cambio generacional de los motores a combustión a los hibrido / eléctricos, ha hecho que la nueva generación sea un momento bisagra para la categoría en cuanto a su continuidad.

“Se espera que la normativa ayude a reducir mucho los costes. El dinero no sobra, y menos con la pandemia. Si los Supercars consiguen convertirse en un escaparate para las marcas de cara a Oceanía, genial. El problema es que las carreras ya no son el escaparate perfecto”. – Santi Torres

El automovilismo y en especial los Supercars siguen siendo popular dentro de Australia y eso se puede ver con la renovación del contrato de televisación con Fox Sports por los siguientes cinco años que tiene un valor de 240 millones de dólares australianos.

Con la desaparición de Holden, la marca que ha estado desde el día uno en el campeonato, la identidad de los Supercars sufre una radical transformación ante una industria local que es casi inexistente y que ha afectando el sentimiento de representación de la gente hacia los autos y equipos.

2022 para los Supercars no es borrón y cuenta nueva en su más de 60 años de historia en el Campeonato Australiano de Turismos, sino que un punto aparte bajo nuevas e inesperadas condiciones.

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