Retro: Los orígenes de la Brickyard 400. La gran carrera de NASCAR en Indy que paso a la infamia

Por casi 15 años la Brickyard 400: la carrera de la serie mayor de NASCAR en el Indianapolis Motor Speedway era uno de los grandes eventos de la temporada. Tribunas llenas, grandes carreras para recordar con Jeff Gordon, Dale Earnhardt Sr, Bill Elliott, Bobby Labonte, Jimmie Johnson, Tony Stewart, Kevin Harvick como los grandes protagonistas.

Fue una carrera que rompió con la histórica tradición en Indy de tener una sola carrera en el año como había sido las 500 millas de Indianápolis desde 1916. Actualmente la pista propiedad de Roger Penske ha albergado todo tipo de eventos desde carreras de Fórmula 1, MotoGP, Xfinity Series, Grand Am, Indy Lights y muchas más.

Del auge se paso a la caída y al igual que lo vivido con Fórmula 1 en 2005 con los neumáticos, NASCAR vivió su propia versión en 2008 que junto a la crisis económica del 2009 llevaron a que la carrera tuviera una brutal caída en espectadores año tras año. El interés bajo de forma exponencial y ese se pudo ver con la cantidad de espectadores presentes el día de la carrera que paso de los 350.000 espectadores a solo 50.000 espectadores para lo que fue su última edición con público presente pre pandemia en 2019. Para este año, la carrera de la serie mayor de NASCAR tomará lugar en el circuito del IMS y será solo de 200 millas.

Los orígenes

En el siglo XX, NASCAR e IndyCar eran dos de las categorías más populares dentro de los Estados Unidos, siendo está última la líder y la más popular de todas a nivel nacional. Cada una tenía su lugar sagrado que era básicamente su lugar de origen, NASCAR tenía Florida, el estado del sur había sido la cuna para la formación de la National Association of Stock Car Auto Racing en los años 40s, además de ser escenario de su carrera más importante como es la Daytona 500.

En tanto que IndyCar tenía al estado de Indianápolis, la cuna del automovilismo de monoplazas en el país y hogar de una de las carreras de mayor renombre a nivel mundial como son las 500 millas de Indianápolis. Por 75 años, la familia Hulman fue dueña de la pista, la carrera y de la Indy Racing League, la categoría de monoplazas fundada en 1994 por Tony George, nieto de Tony Hulman, el hoosier que después de la Segunda Guerra Mundial salvó al Speedway de la desaparición.

Daytona e Indy eran lugares sagrados para cada uno y que ninguno cruzaba, aunque en el pasado hayan habido intentos por parte de ambas categorías. En 1959, IndyCar corrió una carrera de 100 millas en el Daytona International Speedway. Jim Rathman fue el ganador, pero la carrera quedó manchada por la muerte de George Amick en la última vuelta cuando su auto golpeó el guardarraíl de la recta opuesta y terminó volando por los aires fuera de la pista, muriendo de forma instantánea.

Por más de 40 años hubieron múltiples intentos de traer los Stock Car a Indy, pero la pesada tradición de la Indy 500 hizo que toda idea fuera inviable. No obstante, a finales de 1979, Bill France, fundador de NASCAR amenazó a la ciudad de Daytona Beach con mover la Firecracker 400, la carrera del fin de semana del 4 de julio de Daytona a Indy para 1980. El motivo: recibir una concesión fiscal por parte de la ciudad.

La amenaza/idea ganó tracción con reuniones entre France y la directiva de Hulman and Co en las semanas siguientes hasta que France finalmente recibió su tan añorada concesión fiscal, manteniendo la carrera en Daytona hasta 2020. Irónicamente, la fecha del aniversario de los EEUU fue para Indy y esta temporada para el circuito de Road America.

AJ Foyt es una de las personas que hicieron grande al Indianapolis Motor Speedway durante el siglo 20. El oriundo de Texas tuvo una carrera tan extensa que llegó a compartir pista con Juan Manuel Fangio y Jeff Gordon. «Super Tex» fue el primer piloto en ganar cuatro veces la Indy 500, es el piloto más ganador en la historia del automovilismo de monoplazas dentro de los EEUU y el que más campeonatos obtuvo con siete.

En 1977 hizo el Poker en Indy y en la tradicional vuelta de honor que se le hace al ganador llevó consigo a Tony Hulman; el empresario local que salvó al IMS de la desaparición en los años 40 post II GM, cinco meses después falleció a los 76 años, dejándole la pista y todos los negocios de la familia a su viuda Mari Fendrich.

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Cuando el automovilismo de monoplazas estadounidense tuvo su primer gran conflicto a finales de los 70s que llevó a la formación de CART, Foyt, en un inicio se puso del lado de los equipos detrás del Championship Auto Racing Teams por un tiempo breve hasta que cambió de bando y volvió al lado de USAC/Hulman.

Después de una breve tregua entre ambas partes llegó Tony George, nieto de Tony Hulman e hijo de Mari George Hulman, él cual asumió el control del Indianapolis Motor Speedway a inicios de 1989 con tan solo 29 años. En lo que iba a ser uno de los momentos claves en la historia de la pista y del automovilismo dentro de los Estados Unidos.

Habiendo coqueteado con el retiro después de competir en la Indy 500 de 1991, Foyt terminó corriendo un programa parcial en IndyCar. En septiembre de ese mismo año, grabó un comercial para la marca de herramientas Craftsman en Indy a bordo de un Stock Car. El tejano competía en la serie mayor de NASCAR de forma esporádica. Durante ese día George bajo de su oficina y caminó a los garajes para ver la realización del comercial y se subió al auto #14 para dar unas vueltas, siendo la segunda persona en hacerlo después de Foyt.

Después de hacer esas vueltas alrededor de su pista lo llevó a convencerse de que NASCAR podría correr en Indy. Acto seguido llevó la idea a discusión dentro de la mesa directiva del IMS para decidir si dar inicio a las negociaciones, la cual fue aprobada. Desde el primer momento que la decisión de iniciar las tratativas fue polémica por parte de los tradicionalistas que defendían la idea de que la única carrera en el año dentro del IMS era y debían ser las 500 millas de Indianápolis. Por el otro lado, George tenía claro de que una carrera de NASCAR era capaz de generar millonarios ingresos dado el creciente auge que estaba teniendo la categoría a principio de la década de los 90s y que junto a sus constantes enfrentamientos con CART podrían servir como maniobra de presión para los equipos además de tener otro evento principal.

La primera prueba y el anuncio

Por años la International Race Of Champions fue una de las categorías más populares, siendo que el campeonato era más bien una exhibición que tenía a los mejores pilotos manejando el mismo auto en una variedad de pistas. En 1991 se organizó una prueba con esos autos (Dodge Daytona) para ver de primera mano que tan bien podría correr un Stock Car en una pista como Indy. Jim Sauter, Dave Marcis y Dick Trickle tuvieron los honores de dar el inicio a la historia de los Stock Car, el trio de pilotos promedio una velocidad de 150 mph.

Al año siguiente fue turno de los Winston Cup de la mano de Goodyear, una de las dos proveedora de neumáticos de la serie mayor organizó una prueba en Indy que tuvo a Rusty Wallace, Dale Earnhardt, Ernie Irvan, Ricky Rudd, Mark Martin, Bill Elliott, Darrell Waltrip, Davey Allison y Kyle Petty presentes para dos días de pruebas que se realizaron entre el 22 y 23 de junio.

A lo largo del primer día los equipos realizaron muchas pruebas con los autos corrieron solos para conocer la pista en detalle. «Awesome Bill from Dawnsonville» fue el más rápido con una velocidad promedio de 166.001 mph (267.152 km/h). Otro de los puntos más destacados del primer día fue la breve salida del retiro por parte de Foyt, el cual se subió al icónico auto #3 de Dale Sr para dar una vueltas a bordo.

Al día siguiente, la acción aumentó en intensidad cuando empezaron a correr en simulación de carrera de 15 vueltas, dándole a los 40.000 espectadores presentes en las tribunas una probadita sobre lo que era el Stock Car Racin’ en Indy.
En su momento se habló de hacer una carrera sprint donde el ganador se llevaba todo que era un premio en dinero de 10.000 dólares. Sin embargo, problemas con los seguros imposibilitaron su realización durante el segundo día de pruebas. Nuevamente Elliott fue el más rápido del día con una velocidad promedio de 168.767 mph (271.604 km/h), los nueves autos hicieron un total de 582 vueltas o 1.455 millas.

Los más veloces – Primera prueba en Indy, 22/05/92 – 23/05/92

  1. Bill Elliott (Ford/Junior Johnson Racing) 168.767 mph/271.604 km/h
  2. Ernie Irvan (Chevrolet/Morgan-McClure Motorsports) 167.817 mph/270.075 km/h
  3. Rusty Wallace (Pontiac/Penske Racing) 166.704 mph/268.284 km/h
  4. Kyle Petty (Pontiac/SABCO Racing) 166.199 mph/267.471 km/h
  5. Ricky Rudd (Chevrolet/Hendrick Motorsport) 165.001 mph/265.543 km/h
  6. Darrell Waltrip (Chevrolet/Hendrick Motorsport) 164.567 mph/264.844 km/h
  7. Dale Earnhardt (Chevrolet/Richard Childress Racing) 163.194 mph/262.635 km/h
  8. Mark Martin (Ford/Roush Racing) 162.346 mph/261.270 km/h
  9. AJ Foyt (Chevrolet/Richard Childress Racing) 161.452 mph/259.831 km/h
  10. Davey Allison (Ford/Robert Yates Racing) 161.261 mph/259.524 km/h
    *Los mejores registros se realizaron en el segundo día

La prueba de Goodyear en Indy fue un éxito en todos los aspectos, aunque el factor de la tradición pesaba mucho al momento de poner en la mesa la idea de tener dos carreras en el IMS. «Para mi Indianápolis siempre un lugar sagrado para los monoplazas. Además de que siempre ha existido esa mística» decía Mario Andretti, el ganador de la Indy 500 de 1969 y de la Daytona 500 en 1967 no estaba tan convencido de que NASCAR viniera a su lugar favorito en el mundo a correr.

Dale Earnhardt salvando su auto en plena curva uno. Imágenes gentileza de Indianapolis Motor Speedway

Kyle Petty, uno de los grandes protagonistas de NASCAR a inicios de la década de los 90s tampoco veía con buenos ojos la llegada de NASCAR a Indy. «Soy un purista en varias cosas. Yo no creo de que los IndyCar deban venir a Daytona y no creo de que nosotros debamos correr en Indy. Hacer pruebas es una cosa, pero competir es algo totalmente diferente».

Pese a las dudas, las reacciones fue más positivas por lo que el anunció era inminente y el cual llegó el 14 de abril de 1993 con una conferencia de prensa que tomó lugar en el museo del IMS donde Tony George, presidente del Indianapolis Motor Speedway y Bill France Jr, presidente de NASCAR anunciaron en sociedad la edición inaugural de la Brickyard 400 que iba a tomar lugar el sábado 6 de agosto de 1994.

«Creo que es el día más grande en la historia de la pista desde que mi abuelo compró la pista a finales de 1945. Mi abuelo tenía mucho respeto por Bill France y me siento muy cómodo de que tome una decisión que no lo tendría revolcándose en su tumba». – Tony George, presidente de la IMS

«Esto es más grande que el pan a rebanadas» dijo el campeón 1988 de la serie mayor Bill Elliott.

«Es grandioso, esto aumentará el valor de la Indy 500 y no desviará la atención. Esta es la pista más grande de todo el mundo» dijo John Andretti, el primer piloto en correr en la Indy 500 y Coca Cola 600 en un mismo día (1994)

Meses después del anuncio, se realizó otra prueba masiva en Indy después de la carrera de Michigan. Richard Petty, el cual se había retirado a final de la temporada 92′ salió brevemente del retiro para hacer algunas vueltas en su iconico Pontiac azul del número #43, el cual terminó donando al museo del Speedway.

Con 22 años, Jeff Gordon estaba en medio de su primera temporada a tiempo completo dentro de la serie mayor, el oriundo de California inició su carrera como piloto en los Sprint Car con el gran objetivo de llegar a IndyCar. A inicio de la década de los 90s, el californiano fue a la carrera de Cleveland para darse a conocer entre los dueños de equipo, pero casi nadie le dio bola y se llevó un valioso consejo por parte de Foyt, quien le dijo «aléjate de esos imbéciles y anda a correr a NASCAR». Al año siguiente de ese fallido intento con los dueños de equipo de IndyCar, él estaba en Charlotte aprendiendo a correr Stock Car y para 1992 estaba debutando en la serie mayor con Hendrick Motorsports.

«Pensar de que estaría corriendo un Stock Car en este lugar (Indy) es lo más alejado a cualquier sueño que he tenido» dijo Gordon a los medios locales después de esa prueba donde terminó tercero.

Los más veloces – Segunda prueba en Indy, 16/08/93 – 17/08/93

  1. Bill Elliott (Ford/Junior Johnson Racing) 167.467 mph/269.512 km/h
  2. Mark Martin (Ford/Roush Racing) 165.905 mph/266.998 km/h
  3. Jeff Gordon (Chevrolet/Hendrick Motorsports) 165.868 mph/266.968 km/h
  4. Greg Sacks (Ford/TriStar Motorsports) 165.856 mph/266.919 km/h
  5. Bobby Labonte (Ford/Bill Davis Racing) 165.624 mph/266.543 km/h
  6. Geoff Bodine (Ford/Geoff Bodine Racing) 165.256 mph/265.953 km/h
  7. Ken Schrader (Chevrolet/Hendrick Motorsports) 164.754 mph/265.145 km/h
  8. Bobby Hillin (Ford/Donlavey Racing) 164.495 mph/264.729 km/h
  9. Rusty Wallace (Ford/Penske Racing) 164.429 mph/264.622 km/h
  10. Derrike Cope (Ford/Cale Yarborough Motorsports) 164.270 mph/264.366 km/h

Aunque faltaba casi un año para la edición inaugural, casi un millón de personas se inscribieron en la preventa de entradas. Mientras la pista era sometida a una serie de cambios para recibir a los autos de la Winston Cup, el más notorio fue la eliminación del apron o el angostamiento de la pista para añadir un carril secundario para los autos que entran y salen de los pits que paso a ser conocida como la Warm Up Lane.

El muro de concreto y enrejado de la pista fueron reforzados, los garajes dentro de Gasoline Alley fueron renovados, pasando a tener una capacidad para 96 autos. En cuanto a la demanda de entrada casi un millón de personas postularon por entradas para la edición inaugural de las 450.000 disponibles.

La primera carrera

Foto gentileza del IndyStar.

85 autos se inscribieron para 43 cupos, un récord en la historia de NASCAR y signo inequívoco de lo grande que fue el auge de la categoría en los 90s. La sesión de clasificación duro dos días y en donde los 20 primeros aseguraban su lugar, Rick Mast se llevó la Pole Position con promedio de velocidad de 172.414 mph. El entonces seis veces campeón Dale Earnhardt Sr se ubicó segundo (171.726 mph), mientras que Gordon fue tercero (171.125 mph) y venía de lograr su primera victoria en NASCAR, en la otra carrera que se realiza en Memorial Day como es la Coca Cola 600 en Charlotte.

AJ Foyt y Danny Sullivan fueron los únicos ganadores de la Indy 500 en tomar parte de la carrera, Foyt salió del retiro profesional, el cual tomó lugar un año antes en Indy durante un emotivo primer día de clasificación para la edición 78 de las 500 millas de Indianápolis y se clasificó en la posición 40 de 43. Sullivan estaba en medio de un año sabático de IndyCar tras su abrupta salida del Galles Racing que lo llevó a correr un programa parcial en NASCAR que terminó con varios Did Not Qualify y también trabajando como comentarista de ABC en las transmisiones de automovilismo del canal. El oriundo de Kentucky se clasificó en la posición 26.

En uno de los varios hitos que tuvo la carrera fue que contó con el primer trio de hermanos participantes como fue con los Bodine; Geoff, Brett y Todd. Los oriundos de Nueva York fueron uno de los varios protagonistas que tuvo esa Brickyard 400, con Geoff liderando vueltas y que en sus propias palabras «tuvo un auto para ganar».

Los problemas familiares entre Geoff y Brett que acarrearon por un tiempo llegaron a la pista y en una acción que tomó menos de cinco segundos, Brett tocó la cola del auto de Brett a la salida de la curva cuatro, provocando un choque múltiple que bloqueó gran parte de la recta principal y que complicó la relación entre hermanos aún más por los siguientes dos años. Pero durante esa tarde sábado Brett logró terminar segundo y Todd noveno.

En carrera, Gordon fue el piloto a vencer de principio a fin, liderando la mayor cantidad de vueltas para ganar la primera edición de la Brickyard 400. Lo hecho por el piloto que creció en Indianápolis sirvió como máximo ejemplo a Tony George sobre el gran problema que había dentro del automovilismo de monoplazas para los pilotos estadounidenses y que fue una de las bases para la creación de la Indy Racing League, la categoría de monoplazas fundada por el entonces presidente del IMS y que fue uno de los momentos claves en la guerra civil entre CART e IRL de mediado de los 90s.

Lo que pudo haber sido: Jeff Gordon en IndyCar. Foto gentileza del USA Today.

La primera edición de la Brickyard 400 tuvo en ese entonces el premio más millonario en la historia de NASCAR con un pozo de 3.5 millones de dólares, Gordon con la victoria se llevó 2.5 millones. En lo que fue una temporada donde logró dos victorias en pistas históricas y terminó octavo en el campeonato.

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Esa primera carrera de NASCAR en Indy fue una de las piedras angulares del gran auge que la llevó a conquistar los Estados Unidos de extremo a extremo, mientras IndyCar entraba a un periodo turbulento que la llevó a una caída libre por los siguientes 12 años.

Hoy la Brickyard 400 es conocida como la Verizon 200 y para muchos pilotos de la serie mayor la desaparición de la carrera en el óvalo ha sido para ellos como «perder una de las joyas de la corona» del calendario. Pese a la baja cantidad de espectadores y el pobre espectáculo en pista, el óvalo de 2.5 millas tiene una mística fuerte difícil de olvidar.

«Creo que en 30 años más, la gente mirará en perspectiva lo que fue esa primera edición de la Brickyard 400 y dirá que fue uno de los mejores días en la historia del automovilismo». – Bill France Jr

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